Blanca Giménez

  1. Eduardo Nave presenta SOLO VOL.IV

     

    La galería sevillana AJG acoge en esta ocasión el trabajo fotográfico del valenciano Eduardo Nave, un polivalente autor que compagina sus habituales colaboraciones en medios editoriales con su labor creativa en proyectos artísticos de hondo calado personal. Éste es el caso del proyecto que presenta en AJG bajo el título de SOLO VOL.IV, una recopilación de fotografías tomadas en la antigua cárcel de Segovia, que podrá visitarse hasta el 4 de enero de 2013.

    Más allá del espacio retratado, que cuenta con un sinfín de connotaciones y simbolismos, el silencio parece erguirse como el verdadero protagonista de sus instantáneas; un silencio crudo y pesado que reina en las atmósferas captadas por Nave. El vacío de sus imágenes invitan al espectador a recrear e imaginar situaciones allí acontecidas, a evocar voces y ecos de los presos que en su día habitaron esas cuatro paredes. Un espacio pensado precisamente para el silencio y el secreto, ya que la antigua cárcel de Segovia fue uno de los centros más importantes durante el período de represión franquista.

    Convertido hoy en centro cultural, el espacio penitenciario segoviano sigue conteniendo en su memoria un incontable número de historias que Eduardo Nave ha querido rescatar y presentar al espectador a través de sus fotografías. Historias invisibles que traspasan paredes y barrotes, que siguen latentes en los rincones, en los escombros y en los documentos retratados. Historias que llamaron la atención del fotógrafo valenciano por estar cargadas de emociones, por haberse desarrollado en situaciones extremas y que, precisamente por eso, son capaces de ser apreciadas en sus imágenes aunque visiblemente no estén.

    Con este tipo de imágenes, Eduardo Nave da una vuelta de tuerca a la fotografía documental, una disciplina que hasta ahora se encontraba únicamente en reportajes periodísticos, y presenta sus fotografías dentro de un marco expositivo. En ese sentido, Nave retoma las características del documentalismo tradicional, al recurrir a espacios con una fuerte presencia histórica y de problemática social, pero varía visiblemente sus esquemas para darle una segunda lectura a cada imagen. Su intención ya no es sólo documentar, captar una imagen para darle visibilidad, sino evocar, contar, narrar. El espectador podrá convertirse, pues, en testigo de todas estas narraciones que encierran cada una de sus fotografías.

     

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