Blanca Giménez

  1. Heimo Zobernig en el Palacio de Velázquez del Retiro

     

    Hasta el 15 de abril de 2013, el Museo Reina Sofía acoge en el Palacio de Velázquez del Retiro la primera retrospectiva organizada en España del artista austriaco Heimo Zobernig, uno de los creadores más significativos del panorama europeo actual. Su estilo personal y polivalente le ha hecho exponer a lo largo y ancho del globo, presentando al público obras de muy diversa índole: desde medios más tradicionales como la pintura o la escultura a otros más innovadores como el vídeo, la performance o la intervención arquitectónica. La presente exposición realiza un recorrido a lo largo de toda su trayectoria, rescatando las piezas más significativas desde sus inicios a mediados de los ochenta hasta sus trabajos más recientes.

    De la selección de obras que Zobernig presenta en el Palacio de Velázquez, y como no podía ser de otra forma, llama la atención la apropiación que el artista hace del propio espacio, convirtiéndolo en sí mismo en una nueva obra creada in situ para la exposición. Para ello, el austriaco ha prescindido de prácticamente todos los tabiques del Palacio, manteniendo únicamente algunos de los muros temporales de la precedente exposición, dando lugar a un espacio completamente diáfano. La luz atraviesa así los ventanales del Palacio e ilumina hasta el último rincón del mismo, y sólo se detiene ante una serie de telones colocados estratégicamente por el artista allí donde el espectador tiene acceso a sus obras escultóricas de menor formato. A través de estas intervenciones, Zobernig ha conseguido transformar por completo el Palacio, que ya no se asemeja a un espacio expositivo, sino que se convierte en una impresionante escenografía que el público recorre desde dentro.

    Al acercar al público a sus piezas, Zobernig plantea una reflexión en torno al propio modelo expositivo y a la forma en que habitualmente el arte se presenta ante el espectador. Se trata de una idea que se desprende no sólo de la propia intervención en el espacio, sino de cada una de las piezas que conforman la exposición. Con ellas, el artista lanza un interrogante que debe ser recogido por el espectador, que no es otro que el vínculo entre la obra de arte y el artista. En medio de ese proceso creador que es el arte,Zobernig rescata la importancia del espectador que, bajo su punto de vista, es el encargado de completar el sentido de la creación artística. Ante esta exposición, el público debe asumir inevitablemente un papel sumamente valioso, ya que en su mano está la capacidad de generar nuevos significados a partir de las obras que Zobernig propone.

     

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